2.8.11
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Creo que mientras espero que me llueva una oferta de trabajo suculenta (o una oferta de trabajo a secas), lo mejor es ir al paso 2: aprender lo que un desastre de chico de 21 años no sabe hacer. Planchar. Poner lavadoras. Apañárselas por su cuenta. Ahora llega el momento de ir concienciando a mis padres. Esos que aunque te toquen la moral de vez en cuando y estén hartos de ti, no quieren que te vayas. Eres el hijo menor y el único que hay en casa. Se sienten como si no hubieran hecho algo bien conmigo. No es eso. Repito: no es eso. Soy yo. Es algo egoísta. Yo. Es una experiencia en primera persona del singular. Y lo siento por ser egoísta con todos. Padres. Amigos. Todos. Esto es algo mío y de mi cerebro. Pero no os preocupéis, porque estaré a un tiro de piedra.
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