Creo que nunca había estado solo en Barcelona tanto rato. No paseando, claro. Por primera vez he sentido que pertenecía en alguna ciudad. Yo. Yo y nada más. Sólo el entorno. La gente. El ambiente. El calor y el estrés. Decididamente esta ciudad está hecha para mí. Esto ya lo sabía, pero hoy me he convencido del todo. Lo necesito como reto personal. Necesito saber que puedo empezar desde abajo y subir progresivamente. No quedarme estancado en una ciudad donde al salir por la puerta de tu casa te llaman cualquier cosa. Necesito saber que puedo arreglármelas por mí mismo. No esperar a que mis queridos padres me den 60€ al mes. El primer paso: conseguir trabajo. Por todos es sabido que el mundo del diseño gráfico es difícil. Aún más si no tienes cinco años de experiencia y aún más si tienes un proyecto final por delante que te impide tener el tan deseado título de Diplomado en Diseño Gráfico. Por eso, me veo buscando ofertas en tiendas del centro. Lo sé, no se me da bien doblar camisetas. Ni pantalones. Mi currículum como diseñador no va a crecer. Ni puedo aspirar a un trabajo que me permita pagarme los gastos por mucho tiempo. Pero por algo se tiene que empezar. Digo yo. De mientras, seguiremos esperando a ver si la tienda de las luces me ilumina el futuro próximo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario